El Anima Mundi de Imi Knoebel
Anima Mundi
Imi Knoebel
Galería La Caja Negra (C. de Fernando VI, 17, 2º Izq, 28004 Madrid)
25 de noviembre de 2021 - 22 de enero de 2022
Anima Mundi, serie
realizada entre 2010 y 2019, explora, en coherencia con los intereses del
artista desde comienzos de su carrera, las relaciones entre el espacio, el
soporte pictórico, la geometría y el cromatismo. Influenciado por el
suprematismo de Kazimir Malevich nos ofrece, desde su propia visión,
una continuación de la concepción suprematista de “percepción pura”. Esto es, una
forma de abstracción total gracias al uso reducido de ciertas figuras
geométricas esenciales, rectángulos en este caso concreto, y cuyo fin es la
persecución de una Belleza Pura e independiente que excluya cualquier contenido
narrativo o referencial. Sin embargo, este elemento no debe hacernos considerar a
Knoebel como un purista del suprematismo, ya que aplica una paleta de colores variada,
brillante y repleta de contrastes que nos evoca la teoría cromática del
intelectual de la Bauhaus Johannes Itten. Es así como se explica que, mediante la
contraposición de tonalidades frías y cálidas, saturadas o incluso
complementarias, dote a esta serie de una profunda carga emocional y sensitiva.
Los dos ejes
vertebradores del discurso plástico de la muestra aparecen, de forma
deliberada, en un permanente diálogo debido al premeditado carácter espacial y
objetual de sus obras. Son composiciones simultáneamente abiertas y cerradas
sobre un fondo monocromático extendido que se muestra enmarcado y a su vez
“encerrado” por las estructuras rectangulares. Una interacción entre espacios
que se proyecta a la tercera dimensión, pues al ser realizada con acrílico
sobre acetato en bastidor de aluminio despliega todas sus posibilidades físicas
intrínsecas, situándose en una frontera cercana al relieve.
A poco que observemos la muestra comprobamos que el artista no esconde su gustos por los -ismos más radicales de la vanguardia histórica. ¿Lo convierte ello en una suerte de nostálgico que busca escapar de la crítica al mismo tiempo que del elemento narrativo, siendo epílogo de aquellos gigantes? En mi opinión, nada más lejos de la realidad, y ello por dos razones principalmente.
Por una parte, hay que
tener en cuenta que su concepción artística, enfocada en la búsqueda de una concreción
y una belleza plástica absoluta que parte del suprematismo y la Bauhaus, está
forjada en debates artísticos previos a las ironías posmodernas e inquietudes
más actuales y, por tanto, entrar en un debate sobre si los conceptos que maneja
han quedado o no obsoletos puede llevarnos a conclusiones estériles, pues
serían inconmensurables. Más bien habría que darle protagonismo a la labor de
redescubrimiento -mediante las sensaciones plásticas puras orientadas a la
creación de espacios tan concentrados como expansivos, de desplazamientos tan invisibles como
sugeridos, entre caos y precisión- de la obra y la estética de aquellos
vanguardistas clásicos que se vieron arrebatados de su proyecto artístico por
los traumas de la guerra y las revoluciones, y que seguramente dejaron mucho
por decir.
Y es que, por otro lado,
tal vez la mejor forma de poner en valor la obra de Knoebel sea entenderlo
desde su propio contexto, pues su proceso de maduración artística (décadas de
los 70 y 80) es coetáneo al éxito internacional de los Nuevos Salvajes. Neoxpresionistas
que desde una figuración explícitamente política revisaban el pasado reciente
alemán tratando de liberar las conciencias de su pueblo. Pero quizás la
expulsión deliberada de la narratividad tenga también un
objetivo de liberación: limpiar y depurar el presente del pasado, hacerlo
prístino, para seguir adelante con aquella corriente que, víctima de una muerte
prematura, no desarrolló todo su potencial.
Imi Knoebel nos acerca a un
Anima Mundi que nos evoca un espíritu etéreo, puro e interconectado con
lo más básico y natural haciendo gala de una plástica que, interpelando a toda
clase de espectador, intenta catapultarlo hacia un futuro que quedó
interrumpido.
Carmen Izquierdo



La reseña está muy bien. Si acaso las frases que construyes son demasiado largas y enrevesadas, con muchas subordinadas. A veces la crítica agradece un estilo más ligero, menos ampuloso. Oraciones más breves y menos interpolaciones en la oración principal. Muy atinada, en cualquier caso, la yuxtaposición de Imi Knoebel con los Neue Wilde. Enhorabuena.
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