La ciudad abstracta de Sarah Grilo
Works (1967–2000). Second part.
Sarah Grilo.
Galería Maisterravalbuena, Calle del Dr. Fourquet, 6, 28012 Madrid
9 de septiembre de 2021 – 20 de noviembre de 2021
La ciudad abstracta de Sarah Grilo.
Ana Vázquez Gorostizu.
Works (1967–2000). Second part. es la segunda parte de la retrospectiva que la galería Maisterravalbuena le dedica a la artista argentina Sarah Grilo, nacida en Buenos Aires en 1917 y muerta en Madrid en 2007. Si en la primera parte de esta retrospectiva, que duró del 1 al 24 de julio de este año, pudimos ver trabajos suyos que iban de 1964 a 2002, del 9 de septiembre al 20 de noviembre nos hemos podido situar principalmente a mediados de los años 70 hasta finales de los 90, cuando la expresión pictórica de la artista ya había sido profundamente marcada por la ciudad de Nueva York.
Alumna de Vicente Puig, Grilo formó parte del Grupo de Artistas Modernos de la Argentina hasta su disolución en el 57. Influenciada por el informalismo abstracto, la artista pasó por una fase figurativa de rasgos cubistas antes de afianzarse en el estilo abstracto por el cual hoy se la conoce. La inspiración procedente de la gran ciudad de Nueva York en la artista es evidente, y es que gracias a la beca de la Fundación Guggenheim pudo vivir allí de 1962 a 1970 y exponer su obra de forma prolífica. Su carácter internacional, además, hizo que no fuese una desconocida para Madrid; no es la primera vez que Maisterravalbuena trae a esta artista durante los últimos años a su galería, pero es que además Grilo en el 74 expuso en la galería de Juana Mordó, y el antiguo Museo Reina Sofía, antes llamado Museo Español de Arte Contemporáneo, le dedicó una retrospectiva en 1985. Murió en esta ciudad en 2007, en la que realizó una parte importante de su actividad pictórica junto con París.
La obra de Grilo tiene una relación esencial con su biografía, siendo los años que vivió en Nueva York determinantes para afianzar el estilo pictórico por el cual es conocida hoy. No sólo la famosa escuela de Nueva York y el expresionismo abstracto tuvieron un gran impacto en la pintora argentina, sino también las relaciones con los diferentes artistas que durante los 60 y 70 trabajaron y expusieron en la gran ciudad, que ayudaron a transformar su forma de entender la pintura. El graffiti, los carteles y la publicidad cuentan la historia abstracta de la vida de una mujer extranjera en un país en el cual a penas domina el idioma, una historia en la que se mezcla el uso del lenguaje, las letras y los números con la intención de reflejar su vida en la urbe. La principal motivación de Grilo fue siempre traducir la realidad al plano del arte, y gracias a su casi imposibilidad de comunicación durante su estancia en Estados Unidos pudo salir de los límites del postcubismo para situarse en una vanguardia independiente, en la que emplea las técnicas aprendidas de sus maestros pero que pretende introducir algo totalmente nuevo. Es el pop que está empezando a nacer, unido con el arte callejero, el cubismo geométrico y el expresionismo abstracto lo que ayudan a la artista a fraguarse un lugar influyente como pintora en esta nueva y emergente escena de jóvenes artistas. Al volver a Europa después de dejar América, su pintura, si cabe, se libera, tras haber asentado su estilo en ese modelo de abstracción lírica. No cambia, sin embargo, su manera de pensar en su arte y el mundo, por considerar precisamente que es esa técnica de libres pinceladas y uso de collage, con inspiraciones en la prensa, el arte urbano, el arte pop o los carteles publicitarios, la técnica adecuada para acercar la realidad al espectador.
Vista general de la segunda sala. Fotografía de la galería Maisterravalbuena. |
La
ciudad es esencial para Grilo porque allí encuentra todos los elementos para
poder realizar su pintura; ella entiende que todas las cosas que suceden pueden ser incorporadas al campo de la abstracción, ya sea lo que uno observa durante sus paseos o lo que puede verse a través de una ventana cualquiera. Si vamos prestando atención
las obras podemos casi percibir el asfalto de hormigón, formas de edificios y
pintura urbana: Para 3000 personas de
1970 parece trasladarnos a un paseo entre grandes edificios grises, las letras
que recientemente había podido observar Grilo en un artículo y cualquier
palabra que sus paseos pudieran inspirarle a la hora de crear. No sólo eso,
sino que además su obra es capaz de abrirnos preguntas de carácter semiótico,
como su ¿Comunican las palabras? del
2000, tal vez una de mis obras preferidas de la colección de Maisterravalbuena.
81 x 100 cm (Sin enmarcar)
Bien puede ser cierto que la instalación de la artista en un único estilo pictórico haga parecer que su obra desde mediados de los 60 es muy similar. Sin embargo, lo interesante de ella no es tanto el aspecto formal de su obra, es decir, como la obra en sí es, sino las preguntas y sensaciones que al espectador le sugieren, cada vez diferentes, con el uso del color, nuevas palabras, diferentes composiciones, que no sólo nos acercan a la vida en la ciudad sino a la pregunta esencial por el lenguaje, por la potencia del significado y por nosotros como sujetos lingüísticos. Si hubiera no hubiéramos (1977) puede ser por esto mismo una de las piezas más enigmáticas que aquí podemos ver hoy, con la frase claramente escrita en el margen superior izquierdo de la obra, figuras geométricas, colores anaranjados y palabras y números indescifrables. Tristemente, en el espacio de la galería no se pueden encontrar los títulos de las obras (si bien es cierto que muchas no están tituladas), lo cual las hace probablemente más enigmáticas de lo que deberían haber sido, si es que la intención de Grilo hubiese sido realmente la del trabajo de traducción del plano de lo real a lo pictórico. La hoja de sala tampooco clarificaba las obras que estaban expuestas. En cualquier caso, la colección es evidentemente cautivadora, y nos lleva, con títulos de las obras o sin ellos, a preguntarnos por la ciudad, el lenguaje, y cómo vivimos la relación entre estos dos.
Algunas erratas. Algunas expresiones incorrectas. Repites varias veces que no es la primera vez que la artista expone en Maisterra Valbuena. No existe el cubismo geométrico. Asfalto de hormigón es como hierro de madera. Estilo un poco retórico y forzado.
ResponderEliminar